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miércoles, agosto 13, 2008

EL JUEGO DEL DOLOR



M. FRÍAS
PEKÍN
Martes, 12-08-08


No dudó en jugar el partido. La rematadora italiana, considerada en la mayor parte de los campeonatos en los que ha participado como la mejor jugadora del torneo, decidió disputar ayer el choque contra Kazajastán pese a la importante carga emocional que arrastraba.


Los acontecimientos se habían sucedido deprisa. Concentrada con su selección en Pekín para disputar los Juegos, Taismary recibió la noticia de que su madre, Dulce Fedora Leiva, estaba muy enferma. No lo dudó ni un instante y decidió marcharse a Cuba. Desde la selección italiana no tuvieron inconveniente alguno para dejarle hacer el largo viaje, pese a tratarse de la mejor jugadora del equipo. La única objeción venía de su país de origen, al que no podía entrar después de que desertase en 2001 aprovechando una concentración de su selección en Suiza.


Solicitó el visado de entrada a la Embajada de Cuba en Alemania y se marchó a Francfort a la espera de que se lo concediesen. Fueron dos días de angustia. El visado no aparecía y las noticias que le llegaban desde la isla eran cada vez más descorazonadoras. En vista de la situación -no había respuesta de la Embajada y sin el visado no podía entrar en Cuba, y que el torneo olímpico iba a comenzar- decidió regresar a Pekín para incorporarse a su equipo. Llegó el sábado.


Al poco de aterrizar en la capital china recibió en breve espacio de tiempo dos llamadas, casi seguidas. La primera era la buena. Un «sms» de la Embajada de Cuba en Alemania le informaba de que ya tenía el visado. ¿Se ponía otra vez de viaje? Mientras se lo pensaba se produjo la segunda, ésta era peor: su madre había fallecido. El visado había llegado tarde y los recuerdos se le agolpaban en la mente porque hace dos años tampoco pudo despedirse de su padre en las mismas circunstancias.


Ese día 9, las italianas jugaban ante Rusia, la campeona del mundo, y sus compañeros le brindaron un homenaje particular ganando por 3-1.


Ayer el rival era Kazajastán, de mucha menor importancia. Sin ella en la pista, Italia hubiese ganado también. Pero decidió jugar. Sus rivales no eran las kazajas, sino los recuerdos. Y ese partido también lo ganó. Siempre arropada por sus compañeras, Taismary cumplió con su cometido de forma solemne.


Jugadora desde los nueve años, ahora tiene 31, Taismary tiene un total de 12 medallas en los grandes torneos, entre las que destacan los dos títulos olímpicos de Atlanta y Sidney, un Campeonato del mundo y uno Europeo, este último ya con la selección de Italia, con la que debutó en 2007.


De las primeras en desertar
Tras desertar de su país en 2001, obtuvo la nacionalidad italiana en septiembre de 2006. En 2003 se lesionó y acudió a un fisioterapeuta, Alessio Botteghi, ya en Italia, con el que se casó dos años más tarde.


Agüero fue una de las primeras jugadoras cubanas internacionales de voleibol que desertó. Antes, seis voleibolistas lo habían hecho en 2000 en Bélgica para hacer carrera en la Liga italiana, una de las más poderosas del mundo.


Taismary Agüero vive en Perugia -militó en el Despar ocho temporadas- con su marido. En la actualidad milita en el Turk Telekom Ankara.